CEIP JOSÉ RODRÍGUEZ CRUZ

jueves, 23 de mayo de 2019

SMALL DIARY ABOUT MY STAY IN LUND. DAY6_23_5_2019

7:00 h. Ya en pie, esto avanza casi sin darme cuenta. Entramos en la recta final; hoy sí, soleado. Bajo a desayunar y charlo con Stephan, a quien le hago entrega de unos folletos turísticos de nuestro pueblo y región, en agradecimiento a su amabilidad durante estos días; hoy lleva una camisa más discreta. Me dice que tiene una casa en Madrid y que en una ocasión hizo noche en Zafra. Durante el desayuno, leo la prensa española y contesto a los numerosos comentarios de alumnos, padres, amigos y compañeros en el blog. Es un placer compartir mi experiencia diaria con todos ellos y sentirles tan cerca aún estando tan lejos. Muchas gracias!!!





La actividad de hoy en el programa marca dos citas. La primera, de observación en el Instituto Killebackskolan junto al profesor de Educación Física Paul Viktor, y la segunda en el Instituto Katedralskolan con los alumnos de Silvia.



8:30 h. Cojo el autobús 166 para dirigirme a Sodra Sandby, pequeño pueblo situado a unos 15 kilómetros de Lund. Por el camino, observo el paisaje, los campos de cultivo y las casas. Hago fotos y charlo con el conductor quien me pregunta si soy español para sacar el tema recurrente del fútbol. En todos lo países que he visitado decir España es sinónimo de fútbol. Me dice que su equipo favorito es el Manchester United. Me sigue sorprendiendo que todas las personas a las que he tenido ocasión de dirigirme en algún momento para pedir ayuda o alguna indicación, ya fuera un reponedor de un supermecado, un conductor de autobús, el dependiente de una tienda o un camarero, a priori ocupando puestos menos cualificados, me han hablado en Inglés sin ningún problema y hemos podido comunicarnos. Me bajo del autobús y me dirijo al Instituto Killebackskolan, a apenas 500 metros de la parada.









En el instituto me espera Paul Viktor, quien sale de su despacho a recibirme y me saluda afectuosamente. Nos dirigimos a la piscina al aire libre, situada en un polideportivo situado justo al lado del instituto, donde tiene clase de natación y salvamento con el mismo grupo de 1º de ESO al que tuve ocasión de dar clase el otro día. Mientras llegan los alumnos, charlamos un rato, nos hacemos unas fotos y nos hacemos amigos en Facebook. Aunque el agua no está muy fría, se nubla por momentos y corre un aire bastante frío; me temo que hoy los chicos van a pasar muuuucho frío. Observo y ayudo a Paul en las tareas que me encomienda, mientras los chicos hacen 200 metros de natación (6 series a braza y 2 de espalda). Tras las series, realizan ejercicios de salvamento por parejas, teniendo que arrastrar a un compañero dentro de un flotador en un tiempo de 2’10”. Tanto en las series de natación como en los ejercicios de salvamento observo como Paul toma nota en una hoja de control de los chicos que realizan las actividades propuestas y en el tiempo señalado. Veo a muchos que no pueden articular palabra de la tiritona que tienen. Compruebo que los alumnos hacen caso a las indicaciones de Paul y que le tienen en estima; una lástima, el curso próximo enseñará en otro instituto en Lomma.





Finalizada la sesión, mientras los chicos se quedan en la ducha, nos dirigimos a su despacho, donde me hace entrega de una “cesta” de productos típicos suecos junto a una camiseta del equipo de fútbol Malmo FF. Todo un detalle por su parte que, como no puede ser de otro modo, le agradezco mucho. Tras esto, Paul me invita a almorzar, son las 11:00 h. Nos dirigimos al comedor donde profesores y alumnos reponen energías en un almuerzo tipo buffet gratuito para profesores y alumnos; hoy toca spaghettis a la boloñesa y calabacín con queso parmesano. Mientras comemos, Paul me habla de Marina, la profesora de español del Instituto, y le pido que por favor me la presente. Tras algunas vueltas por el Instituto buscando a Marina, por fin, damos con ella. Siempre es grato encontrase con gente de tu país cuando estás fuera, pero si encima es de Extremadura, no veas. Nada más presentarnos Paul, por el acento ya supe que Marina era extremeña; ese acento cacereño es inconfundible. Tuvimos poco tiempo para charlar, pues se encontraba en clase, pero aún así la corta charla dio para comentarle los motivos de mi estancia en Lund, saber que conoce a las profesoras de lengua materna, pues su hijo asiste a clases de español, y que están inmersos también en proyectos Erasmus. Nos despedimos intercambiando el contacto y hablando de la posibilidad de colaborar en un futuro proyecto Erasmus. ¡Qué casualidad! ¡Y qué alegría! Conocer de repente a una paisana en Suecia. Extremeños por el mundo.


De vuelta al despacho de Paul, se detiene a coger un café en la sala de profesores, lo cual aprovecho para tomar algunas fotos de su bonita y acogedora sala de profesores. Eso es una sala de profesores, no la nuestra. Mari Ángeles, algo tendremos que hacer!








Me despido de Paul con un abrazo, su cercanía y amabilidad me han hecho sentir muy agusto en su compañía durante las pocas horas que hemos pasado juntos. Uno nota cuando hay feeling. Muchas gracias Paul por permitirme dar clase a tus alumnos y por tu generosidad. See you in Spain and good luck in your new High School!

De camino al hotel, en el autobús, recibo la tarjeta de embarque del vuelo de regreso; inequívoca señal de que la aventura está dando a su fin. 

16:00 h. Clase con Silvia en el Instituto Katedralskolan. El curso escolar en Suecia está en su recta final, a penas le quedan 15 días, por lo que hoy Silvia tiene una fiesta de fin de curso con sus alumnos en el que cada uno llevará algo de su país para comer y compartir con los compañeros; una buena forma también de provocar la comunicación. El grupo de alumnos está formado por 12 alumnos de bachillerato con raíces chilenas, salvadoreñas, argentinas, cubanas, españolas, uruguayas y peruanas; todos ellos asisten a clase de lengua materna una vez a la semana y hablan bastante bien el castellano. La primera mitad de la clase, Silvia aprovecha mi presencia para que entable conversación con el grupo y propicie su comunicación, a la par que les comenta de uno en uno en una aula anexa cuestiones relativas a su evaluación. La segunda mitad de la clase, la dedicamos a degustar las creaciones culinarias elaboradas por los alumnos, todas ellas con un sabor latino. Yo también aporto a la mesa una bandejita de embutidos con lomo, chorizo, queso y salchichón. Durante la merienda-cena, Silvia aprovecha para hacer un poco de balance del curso, pues hoy es la última clase, y les pregunta en un ambiente relajado, qué actividades más le han gustado de las clases y qué cosas se pueden mejorar. 18:30 h. Termina la clase, recogemos la mesa y Silvia se despide cariñosamente de los alumnos hasta el curso próximo. Nos hacemos una foto de grupo.




19:30 h. De vuelta al hotel, abro mi diario y me siento a escribir la entrada del día en mi blog. No quiero que se me haga tarde que tengo que preparar la maleta. El sábado temprano cojo el tren rumbo a Copenhague desde donde sale mi vuelo a las 11:45 h. Entramos en la recta final, mañana última día en Lund. No olvides dejar tu comentario en el blog!

Espero todo bien por el cole.

Un abrazo. Nos vemos muy pronto.

Erasmus en estado puro.

Diego



miércoles, 22 de mayo de 2019

SMALL DIARY ABOUT MY STAY IN LUND. DAY5_22_5_2019

Me decía Silvia el otro día que los suecos están constantemente pendientes del clima, y yo parezco haber adoptado esa costumbre, pues al acostarme miro en internet la previsión meteorológica y al levantarme lo primero que hago es mirar por la ventana el tiempo que hace. Hoy amanece soleado, si bien se espera se torne en nublado e incluso que pueda llover y que no se superen los 15º.

Bajo a desayunar. Mientras desayuno, entablo conversación con Stephan, dueño del hotel al que, por lo que veo, no le gustan mucho las camisas discretas; hoy lleva una blanca de grandes lunares azules y ayer llevaba otra bastante colorida; parece un tipo pintoresco. Durante la conversación me habla que tiene buenos recuerdos de su etapa en España y de las grandes diferencias entre norte y sur que observó durante los cinco años que estuvo viviendo en nuestro país. Me invita a un dulce de canela típico sueco y a probar unas huevas de pescado que, aunque muy saladas, tenían un sabor muy intenso y especial que nunca antes había probado. Mañana, si tengo ocasión, le daré a probar de mi bandejita de embutidos para que recuerde esos sabores y olores.



El programa marca hoy varias citas. La primera, reunión con el equipo de español en el Instituto de Lenguas Maternas de Lund y posteriormente varias clases con Silvia y Esther en las que tendré ocasión de enseñar a sus alumnos juegos populares españoles, tal y como me han pedido.

9:15 h. Espero a Silvia en la Estación Central de autobuses de Lund y nos dirigimos andando al Instituto de Lenguas Maternas, centro ubicado en un edificio del Ayuntamiento que cuenta con 108 profesores, la mayoría mujeres por lo que he podido comprobar, y en el que se imparten 50 idiomas. Toda una torre de Babel y un crisol de culturas. Todos los miércoles se reúnen por departamentos para coordinar actuaciones. Llegamos; se encuentran en el tiempo de la “fika”, pausa para el café, tomar un dulce y charlar un rato con los compañeros de trabajo; tiempo sagrado para los suecos, según me dice Silvia. Me ofrecen tomar algo, lo cual declino amablemente, he desayunado fuerte hace poco más de media hora. Silvia me presenta a su compañera de departamento Esther, burgalesa que lleva ya 22 años en Suecia, muy agradable y amable, a la profesora de portugués, Leticia, también muy simpática, y a la directora del Centro, con la que tengo ocasión de intercambiar algunas palabras. Posteriormente se incorporan las otras dos profesoras del departamento, Erika, ecuatoriana, y Verónica, española canaria.


Terminado el tiempo de la “fika” cruzamos un largo pasillo enmoquetado con oficinas acristaladas a ambos lados en un silencio sepulcral (no está permitido hablar en esa zona), para dirigirnos a una espaciosa sala de reuniones. Antes de nada, les hago entrega de un pequeño detalle traído desde Villafranca junto a varios folletos turísticos de nuestra ciudad y una revista de Turismo Extremadura. Ellas también me hacen entrega de un detalle, cosa que les agradezco. Durante la reunión dirigida por Silvia, analizan la problemática que tienen en sus respectivos centros e intentan esbozar la planificación del curso próximo. Del mismo modo, abordan la dificultad de atender a los alumnos que presentan determinadas discapacidades y la necesidad de aunar criterios respecto a la evaluación. Esther pone en evidencia lo complejo de su tarea docente dada la itinerancia de su servicio, el agrupamiento de los alumnos de distintos niveles y colegios, y el distinto grado de competencia lingüística que puede presentar un mismo alumno en las diferentes habilidades.


En Suecia sólo se entregan calificaciones a partir de 6º grado a través de boletines electrónico, y una de las calificaciones es la de la asignatura de lengua materna. Dos horas de reunión muy provechosa que me permite conocer de primera mano la organización del servicio que prestan, sus problemáticas y necesidades. Gracias por permitirme participar en la reunión.

Tras una pausa para la comida, nos dirijimos nuevamente a la estación de autobuses para ir a la escuela Ladugardsmarken, donde tengo ocasión de dar clase de Educación Física a dos chicas que cursan lengua materna en español con Silvia y a toda su clase de tercer grado; un grupo numerosos de unos 25 alumnos. Me sorprende que se quiten los zapatos e incluso los calcetines para hacer Educación Física, muchos de ellos van descalzos; no creo que sea lo más conveniente por motivos de seguridad. Yo también me descalzo como marca la norma, pero lo cierto es que siento frío en los pies. Daremos la clase en una sala de usos múltiples. Agrupo a los alumnos en círculo, me presento, establecemos reglas y nos ponemos en faena. Una de las alumnas de Silvia, la cual habla y entiende perfectamente el español, hace las veces de traductora cuando es necesario; la mayoría de la veces me dirijo a ellos en Inglés. Ya desde el calentamiento observo falta de concentración en algunos de ellos y escaso interés y motivación, lo cual perjudica el desarrollo normal de la clase. Algunos de ellos abandonan la clase cuando les parece sin causa justificada y otros dicen ir al servicio y no vuelven. Al final el grupo se ve reducido a poco más de 15, pero lo curioso es que los profesores suecos que estaban presentes no decían nada; algo asombroso. Tal y como posteriormente tuve ocasión de comentar con Silvia, entiendo que el simple hecho de saber que un profesor de otro país viene a tu centro a enseñarte unos juegos, debería generarles una expectativa y una mínima motivación. Me esfuerzo por activar, motivar y enganchar en la actividad al ya de por sí grupo de reducido y por hacer que, al menos, se lleven un buen sabor de boca tras una sesión compleja con un ritmo de trabajo al que no están acostumbrados. Aún así, percibo en ellos una actitud fría y de escaso entusiasmo que, según Silvia, obedece a aspectos culturales.

En lo personal, aún contrariado porque las cosas no han salido como yo esperaba, me llevo una impresión bastante mejorable de un sistema educativo laxo y permisivo con los alumnos que, como me dice Silvia, ha bajado enormemente sus resultados en el Informe Pisa. Tras la sesión, me reúno con Silvia en la sala de profesores del centro para concretar detalles sobre el certificado e intercambiar impresiones sobre la clase; una sala que bien parece la sala de estar de cualquier casa.




Le comento a Silvia que mis sensaciones de hoy y de los últimos días respecto al sistema educativo sueco, en lo poco que he podido contrastar, no se corresponden con la imagen que tenía de Suecia y con la imagen que vende al mundo de un país avanzado, innovador, vanguardista y verde. Me da la impresión que bajo el diseño, la imagen y la tecnología se envuelve un sistema educativo demasiado permisivo en aspectos fundamentales, en mi humilde entender, como el esfuerzo, la concentración y el respeto; lo cual no quita que puedan destacar en otros. Me dice Silvia que todos los profesores que han tenido realizando acciones de observación se han llevado la misma impresión.

15:30 h. Dejamos la escuela Ladugardsmarken y nos vamos a la escuela Gunnesboskolan, a las afueras de Lund, donde tengo clase con los alumnos de Esther, la burgalesa afincada en Suecia de la que antes os hablé, con un grupo de tan solo 4 niños. Tras las presentaciones en el aula y un rato de conversación, en el que puedo comprobar el nivel dispar de los alumnos en la lengua de Cervantes, salimos al patio de recreo. Delimitamos espacio, establecemos normas y nos ponemos a jugar, pasando un rato muy agradable en el que los chicos se muestran activos, motivados e integrados en los juegos. Objetivo conseguido, hemos trabajado la comunicación en español a través de los juegos, y encima hemos pasado un buen rato. 

Finalizada la sesión, Esther se empeña en llevarme a Lund en su Volvo. Todo buen sueco que se precie tiene que tener la triple "v" (iniciales en sueco); una casa, un perro y un volvo, por lo que Esther ya es más sueca que española. De camino, me cuenta los motivos que le llevaron a Suecia y hablamos sobre los hijos en una conversación muy agradable. 

Ya en Lund, de vuelta al hotel, hago unas compras y me siento a escribir en mi diario la entrada de este miércoles 22 de mayo; día intenso en el trabajo y agridulce en las sensaciones.

No olvides dejar tu comentario en el blog.

Espero todo bien por el cole.

Erasmus en estado puro.

Diego

martes, 21 de mayo de 2019

SMALL DIARY ABOUT MY STAY IN LUND. DAY4_ 21_5_2019

Hoy la jornada es menos apretada en lo académico por lo que tendré buena parte de la mañana para conocer la ciudad y sus lugares más emblemáticos. Más descansado tras varios días intensos, hoy sí he podido desayunar tranquilamente, conocer a la persona que regenta el hotel y pagarle, pues con las prisas de ayer me fue imposible. Entablo conversación con el dueño del hotel, quien estuvo viviendo en España por motivos de trabajo y habla bastante bien español. Me pregunta por el motivo de mi estancia en Lund, si necesito algo y me cuenta que está pensando en comprarse una casa en España, bien en Málaga o en Alicante, para ver el sol que no tiene aquí. Termina diciéndome que se ha recorrido España en coche de norte a sur y de este a oeste y que tenemos un gran país.

9:00 h. Hoy el día está nublado y la temperatura más fresca, a esta hora no superamos los 12º y no creo que alcancemos hoy los 20; aún así, es curioso ver a los suecos en pantalón corto y ligeros de ropa de abrigo. Supongo que tras el gélido frío invernal, están deseando quitarse capas. Salgo a la calle cazadora puesta y folleto en mano, con una ruta a pie que recorre los lugares más emblemáticos y céntricos de la ciudad. Ya he tenido ocasión de ver algo de esta preciosa y tranquila ciudad de calles estrechas y adoquinadas, edificios preciosos y casas de colores con tejados inclinados al estilo de los cuentos de Hans Christian Andersen, pero hoy la conoceré con más detalle. Dice el folleto que Lund es una ciudad de contrastes que mezcla lo viejo y lo nuevo, la tradición y la innovación.








La catedral de Lund es la primera y obligada parada de mi ruta; majestuosa catedral luterana que alberga un espectacular reloj astronómico de 1440. De camino al Museo de la Vida, hago una parada en el precioso edificio central de la universidad y en su biblioteca, la cual parece estar sacada de una película de Harry Potter. La fachada de la biblioteca es espectacular. Hago fotos y accedo a su interior; en una de sus salas, de estilo clásico, suelo de madera y lámparas de techo bajas, puedo observar a alumnos concentrados en su estudio todos delante de sus portátiles y tablets. Tras visitar el Museo de la Vida, me dirijo al Jardín Botánico. Ya me había dicho Silvia que era muy bonito, pero hoy he podido comprobarlo, es espectacular. Paseando por sus jardines perfectamente cuidados y verdes, es fácil experimentar una sensación de paz mientras disfrutas del color, belleza y olor de miles de plantas y árboles; una auténtica delicia. 











Tras la ruta, de vuelta al hotel, hago un alto para comprar unos pequeños detalles típicos suecos para la familia, amigos y compañeros del cole. Me hubiera gustado comprar algo más, pero el peso de la maleta no puede exceder los 20 kg y los de Ryanair son muy estrictos en esto. Ya en el hotel preparo mis cosas para ir a la escuela Varfruskolan, la cual está cerca de mi hotel. He quedado con Erika, profesora de español en ese centro, quien hará hoy las veces de anfitriona. A las 14:45 h. tengo clase.



Erika llega a la hora señalada en el lugar acordado, justo enfrente de la escuela Varfruskolan; se baja de la bicicleta y me saluda afectuosamente, se nota que es latina. Entramos en la escuela y esperamos que vayan llegando los alumnos, un grupo de 6º grado, a priori de 12 alumnos, que se ve reducido a 6. Utilizamos el patio del colegio para trabajar y delimitamos una zona de juego a fin de que los chicos no se dispersen mucho, pues son pocos y hay muchos chicos jugando en el patio al mismo tiempo. Me presento, se presentan, establecemos normas y nos ponemos en faena. Percibo que todos están algo cansados pues debe ser su última clase de la jornada y que les cuesta mantener la concentración, especialmente los chicos que, con independencia de que puedan estar más o menos agotados, muestran un comportamiento un tanto extraño y de carencia total de concentración. Me esfuerzo por hacer que se involucren en la sesión e intento motivarles; al menos siguen la clase, aunque sin demasiado entusiasmo. El resto del grupo responde de forma fantástica a los juegos que les propongo, compruebo que su motivación va en aumento y que les tengo enganchados; comprenden muy bien las explicaciones e incluso me preguntan si tienen dudas. Tras unas actividades de calentamiento, les enseño varios juegos populares españoles como me había pedido Silvia; todos les gustan, pero sin duda, el de mayor éxito, el pañuelo por parejas y con cuerdas (cuerdas que han viajado desde España). El juego les entusiasma e incluso logra captar la atención de muchos niños que estaban en el patio de recreo; involucramos a una de ellas en el juego para cuadrar las parejas. Aunque ya me he dado cuenta que los chicos son un poco distantes y que les cuesta mostrar sus sentimientos, percibo que les ha gustado la sesión y que se han quedado con muy buen sabor de boca. Me decía ayer mi colega Paul Viktor que los suecos, por lo general, son fríos y que evitan el contacto corporal, cosa de la cual me percaté ayer en la sesión con sus alumnos. Terminamos la clase como siempre en España con nuestro grito de guerra.

Compruebo que a Erika le ha gustado la sesión y especialmente ver a sus alumnos pasar tan buen rato y tan involucrados en las actividades, lo cual me agradece en varias ocasiones. Erika se empeña en invitarme a un café y a un dulce en la Plaza de las Palomas, como ella la llama, en una pequeña cafetería donde hacen los pasteles más ricos de Lund. Durante el café, Erika, ecuatoriana afincada en Suecia desde hace 10 años, me habla sobre cómo fueron las circunstancias que la trajeron a Suecia, sobre lo mucho y bueno que hizo el presidente Correa en su país, sobre la compleja situación de América Latina y sobre sus deseos de regresar a sus país, entre otras cosas, en una conversación muy agradable. Me despido de Erika mientras coge de nuevo su bicicleta para regresar a su casa. Ha sido todo un placer conocer a Erika y aprender cosas nuevas. Muchas gracias!




Son las 17:00 h. De vuelta al hotel, abro mi diario y comparto con alumnos y profesores, medios y redes sociales, la jornada de hoy. No tengo plan para estar tarde, buscaremos alguno. No olvides dejar tu comentario en el blog!


Espero todo bien por el cole. 

Erasmus en estado puro.

Un fuerte abrazo desde Lund.

Diego